Hablemos de una incoherencia que observo a diario en la gestión empresarial. A lo largo de mi trayectoria como administradora y mentora, he acompañado a dueños de negocios y profesionales con firmas personales que están en total sintonía con la mentalidad de crecimiento: practican rituales de prosperidad, visualizan el éxito y trabajan arduamente para conseguirlo. Sin embargo, al llegar el momento de rendir cuentas al fisco, prefieren mirar hacia otro lado.
Esa evasión, ya sea por desconocimiento o por el desorden acumulado en los últimos 12 meses, envía un mensaje silencioso pero contundente a tu estructura financiera: no hay preparación para sostener lo que se ha construido, ni mucho menos para lo que está por venir.
Si leíste el título, quizás esperas una lección abstracta sobre espiritualidad. Pero realmente mi propósito es que vayamos a lo técnico, y es que la Real Academia Española define principalmente la abundancia como una “gran cantidad”. Es realmente un concepto expansivo, y no necesariamente positivo. Ya que puedes ser abundante en activos, orden y claridad, o abundante en deudas, desorden e inacción.
Entonces, al cierre del ejercicio fiscal la incógnita es la siguiente ¿mi negocio fue abundante de qué?
La realidad es que tu declaración fiscal es el espejo de tu año de gestión. ¿Puedes verlo? Declarar las rentas anuales no se trata solo de un formulario; es el resumen financiero de tu capacidad para administrar la energía (dinero) que pasó por tus manos.
Y en este espacio quiero que tengas presente que Sanar tus Cuentas no es solo cumplir con la ley; es ordenar tu espacio mental para que la verdadera prosperidad tenga un lugar sólido donde aterrizar.
El costo de la evasión fiscal es más alto que pagar un par de multas. Desde la perspectiva del mindfulness, la evasión muchas veces no nace de la falta de honestidad, sino más bien del miedo al caos acumulado. Entonces el costo invisible de mirar hacia otro lado, de evadir la verdad de tu negocio, se convierte cada día en una bola de nieve mental que te lleva a ignorar tus números, y cuando eso ocurre, pierdes el timón. La clave para salir de esta bola de nieve que te impide ver es la aceptación radical del estado actual de tus cuentas (aunque sean un desastre). Aceptar es el primer paso para sanar tus cuentas, sino ¿de qué otra manera podrías gestionar lo que no te atreves a mirar?
El enfoque de la declaración de rentas como espejo de tu negocio o gestión profesional, viene de su inclinación principal hacia la auditoria de todo un año de trabajo. Tal vez veas solo un formulario fiscal, pero realmente es como un mapa de la energía (dinero) anual, donde estaciones como ¿Cuánto entró? ¿En qué se gastó? ¿Qué quedó? Requieren de tu conocimiento total. Y si en el camino este espejo muestra desorden (facturas perdidas, gastos personales mezclados con el negocio), no te culpes. Usa la información de hoy como un diagnóstico para entender que tu estructura actual no soporta un crecimiento mayor, por lo que hacer consciente la aplicación de hábitos de mejora van a dirigirte hacia la evolución administrativa y de liderazgo que tanto tu negocio o tu oficio necesitan para mantenerte en crecimiento. Si lo ves, al final, la declaración de rentas no es un castigo, es el resumen anual de tu eficiencia.
Con esta información en mente, ya sabes que la paz del próximo primer trimestre la construyes hoy. Haz de tu programación fiscal en este año, un ritual de orden anticipado, donde tu mapa fiscal o auditoria sea un habito mensual, no un evento traumático que te estrese todo un mes. Para conseguir esto, puedes establecer un sistema sencillo de registro y conciliación que se adapte a tu rutina y que no te tome mucho tiempo. Cualquier practica requiere constancia, y el bienestar financiero y fiscal no escapa de esto, requiere mas bien de micro momentos de orden semanal para evitar que “el impuesto del caos” se convierta en unos meses, en una deuda impagable con el universo y con el fisco.
¿Vas a seguir permitiendo que el desorden decida el tamaño de tu éxito, o vas a tomar el espejo hoy para diseñar el negocio que realmente mereces habitar?